Un gato en Oaxaca y una amistad inesperada
Sofía aceptó cuidar a Luna, una felina curiosa, durante un intercambio no simultáneo. La dueña dejó recetas familiares y la presentó al mercado cercano. Entre moles y flores, nació una amistad intergeneracional. Sofía practicó su español con paciencia cotidiana, escribió mejor al amanecer y redescubrió su ritmo creativo. La casa ajena, vivida con respeto, se volvió taller íntimo. Hoy ambas familias planean futuros cruces, movidas por confianza forjada a velocidad humana.